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La realización de la mujer
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Por Bosco Aguirre, Colaborador de Mujer Nueva
Todos queremos “realizarnos”. Pero no resulta fácil decir cuándo un ser humano ha conquistado la realización completa, verdadera, en su propia vida. “Realizarse” implica, por una parte, descubrir cuál es la meta profunda de nuestra condición humana. ¿Cuál podrá ser? ¿Consistirá tal vez en trabajar mucho, en ganar dinero, en divertirse, en satisfacer los propios caprichos, en estar siempre con los amigos, en aparecer en los medios de comunicación, en gozar de una oscura y “dorada” mediocridad? Notamos en seguida que existe una enorme diferencia entre la “realización objetiva” y las “realizaciones” empobrecidas que dependen de modas sociales o de caprichos personales. Un joven desearía dedicarse a fondo a la vida deportiva. Sus padres, sus profesores, la sociedad, le imponen una serie de estudios y de reglas que le alejan de la soñada meta. Pero no podemos excluir que ni los planes del joven ni las imposiciones sociales corresponden siempre a algo más profundo que se oculta en cada ser humano, a una fuerza íntima que pide una oportunidad para salir a la luz, para “realizarse”. Lo anterior vale para todos: niños y grandes, ricos y pobres, occidentales y orientales, europeos, americanos, asiáticos y africanos. Vale, también, para los hombres y para las mujeres. De modo especial, la mujer de nuestro tiempo vive bombardeada por presiones y por slogans que la orientan, casi la obligan, a buscar ciertas “realizaciones”, algunas de las cuales llegan casi a ahogar bienes olvidados, o incluso a provocar comportamientos abiertamente peligrosos e innaturales. Noticias recientes nos han puesto en guardia, por ejemplo, ante la búsqueda de la delgadez como si fuera un absoluto. Tal obsesión invade a miles de adolescentes y no tan adolescentes por “conservar la línea”, con degeneraciones que llevan a la anorexia y a la muerte de personajes famosos o a la ruina de adolescentes en el umbral de la vida. No es tan noticia, aunque cada vez tomemos más conciencia de ello, que millones de mujeres desearían casarse jóvenes y acoger en seguida a uno o varios hijos. Viven, sin embargo, prisioneras de un sistema económico y de una cultura que ha dado un valor absoluto a la conquista de un buen nivel de vida, hasta el punto de llevarlas año tras año a retrasar el matrimonio y la maternidad. Y cuando nace un hijo, surgen entonces tensiones profundas. ¿La casa o el trabajo? ¿El hijo, los hijos, o la realización profesional? No hemos de tener miedo a buscar, seriamente, la respuesta a la pregunta: ¿cuál es la realización profunda de la mujer? No podemos decir que sea algo que depende de los distintos contextos sociales, de los niveles de educación, de las elecciones individuales. La mujer, como el varón, tiene una estructura íntima y profunda que busca “realizarse”, salir a la luz, más allá de los caprichos del momento, por encima de las modas impuestas por sociedades muchas veces obsesionadas por la producción y deshumanizadas respecto de lo que embellece la vida humana. La realización de una mujer requiere mirar hacia el propio corazón para, desde allí, notar una llamada primitiva y profunda (ineliminable, como el bulbo raquídeo, como el ciclo menstrual con su fecundidad fascinante), a darse, a servir, a dejar de lado sueños de modelo o conquistas de igualitarismos no siempre liberatorios para ser ella misma. Así será posible abrirse a la bellísima tarea de amar y dar vida. Una tarea a la que también estamos llamados los hombres, pero que no podemos descubrir ni aprender si no es a través de la ayuda y el ejemplo que nos dan las mujeres que viven a nuestro lado. Habrá buenos trabajadores, buenos padres, buenos esposos, si hay mujeres que sean plenamente mujeres: promotoras de justicia y de paz, de alegría y de esperanza, de amor y de vida (esposas madres junto a esposos padres). Mujeres realizadas plenamente, porque han roto con esquemas reductivos que las aprisionaban, porque se han abierto a riquezas íntimas que embellecen los corazones y producen sonrisas fascinantes.
COMPAÑÍA
DE BIMBO
La compañía Bimbo que hoy conocemos tiene sus
orígenes en México. El Bimbo español es una réplica de un primer Bimbo
fundado en la Ciudad de México, que comenzó sus actividades en el país
latinoamericano en diciembre de 1945, pocos meses después de terminar la
segunda guerra mundial.
Veinte años más tarde, en marzo del 64, uno de
sus fundadores, decidió crear la misma empresa en España con idénticos
símbolos y filosofía. BIMBO inició su actividad en España en 1964, en su fábrica
de Granollers (Barcelona).
En 1978, los empresarios mejicanos que en su día
fundaron Bimbo, vendieron la totalidad se sus acciones y desde entonces ambas
compañías la mejicana y la española han seguido caminos paralelos pero
completamente independientes.
Hoy en día, BIMBO es una de las mayores
organizaciones del sector alimentario en la Península Ibérica. Desde la
introducción del pan de molde hasta la completa gama de productos de hoy,
Bimbo sigue haciendo llegar cada día a millones de hogares españoles sus
productos frescos, tiernos y deliciosos. Gracias a esta gran aceptación por
parte del público, los productos BIMBO se han consolidado como líderes de
mercado en las categorías de panadería, bollería y pastelería de marca.
El gran
logro de Bimbo ha sido desde el principio introducir en España un producto
totalmente desconocido hasta entonces: el pan de molde. |
HISTORIA, COCA-COLA
Sería más fácil encontrar un aguja en un pajar que encontrar a alguien
que no conociera la marca Coca Cola, según sus actuales propietarios el 94% del
planeta consume Coca Cola, vale la pena conocer su historia ya que sus más de
cien años historia avalan el éxito de esta refrescante bebida.
Un inventor
y farmaceutico de 54 años de edad llamado John S. Pemberton encontró la formula
del éxito el 5 de mayo de 1886 en la ciudad de Atlanta, al comienzo la
comercializó como un tónico para el cerebro y los nervios vendiéndola a 5
centavos en la Farmacia Jacob de su propiedad a un promedio de 9 unidades
diarias.
Su contador y socio Frank Robinson bautizó el nuevo
producto como Coca - Cola, y diseño el logo con su caligrafía pensado en que
las dos “C” serían efectivas en los anuncios. Al hacerse famosa la bebida en
1886 se le ofreció a su creador venderla en todo Estados Unidos. Él aceptó y
vendió lá fórmula de su producto en escasos 2300 dólares a Asa Candler quién en
1891 promocionó y vendió Coca-Cola fuera del estado de Georgia.
En 1892 Asa Candler crea The Coca-Cola Company con un capital inicial de cien mil dólares La marca fue registrada el 21 de enero de 1893 en la oficina de registro de la propiedad industrial en los Estados Unidos.
El 28 de diciembre de 1899 se reunieron por primera vez todos los empleados de la compañía, un total de 20 personas. En la actualidad se calcula que trabajan directa o indirectamente para Coca-Cola un total aproximado de más de 8.000.000 de personas.
En 1899 Benjamín Thomas y Joseph Whithead y el abogado John T. Lupton firmaron con Candler el primer contrato de franquicia para embotellar y vender Coca-Cola en todo Estados Unidos y en 1906 se embotelló por primera vez en Cuba y Panamá.
Los tres socios que tenían los derechos se dividieron el país por zonas y comenzaron a re-vender los derechos para embotellar Coca-cola a empresarios locales. En 1909 había casi 400 plantas embotelladoras en EEUU aunque algunas sólo abrían los meses de verano, que era cuando se producía mayor demanda de Coca-cola.
En 1892 Asa Candler crea The Coca-Cola Company con un capital inicial de cien mil dólares La marca fue registrada el 21 de enero de 1893 en la oficina de registro de la propiedad industrial en los Estados Unidos.
El 28 de diciembre de 1899 se reunieron por primera vez todos los empleados de la compañía, un total de 20 personas. En la actualidad se calcula que trabajan directa o indirectamente para Coca-Cola un total aproximado de más de 8.000.000 de personas.
En 1899 Benjamín Thomas y Joseph Whithead y el abogado John T. Lupton firmaron con Candler el primer contrato de franquicia para embotellar y vender Coca-Cola en todo Estados Unidos y en 1906 se embotelló por primera vez en Cuba y Panamá.
Los tres socios que tenían los derechos se dividieron el país por zonas y comenzaron a re-vender los derechos para embotellar Coca-cola a empresarios locales. En 1909 había casi 400 plantas embotelladoras en EEUU aunque algunas sólo abrían los meses de verano, que era cuando se producía mayor demanda de Coca-cola.
En 1915 Alexander Samuelsen de la RootGlassCompany
de Indiana, pensando en una silueta femenina diseño la botella inconfundible
que conocemos hoy, la compañía pretendía unificar botellas de cristal y
distinguirse de las imitaciones de Coca-cola
Asa Candler vendió la compañía en 1919 a ErnestWoodruff por nada menos que 25 millones de dólares. Robert Woodruff, hijo de Hernest, fue el mayor impulsor de Coca-Cola asumió la presidencia en 1923 e hizo de Coca-Cola la marca más conocida del mundo. En 1926 creo un Departamento de ventas al Exterior y en 1928 Coca-Cola ya estaba en más de 30 países y a principios de la II Guerra Mundial (1939) Coca-cola ya se encontraba presente en 44 países.
Asa Candler vendió la compañía en 1919 a ErnestWoodruff por nada menos que 25 millones de dólares. Robert Woodruff, hijo de Hernest, fue el mayor impulsor de Coca-Cola asumió la presidencia en 1923 e hizo de Coca-Cola la marca más conocida del mundo. En 1926 creo un Departamento de ventas al Exterior y en 1928 Coca-Cola ya estaba en más de 30 países y a principios de la II Guerra Mundial (1939) Coca-cola ya se encontraba presente en 44 países.
En 1945 Con el objetivo de suministrar la bebida a
los soldados de la II Guerra Mundial se creó la lata de Coca-cola. La palabra
Coke fue registrada como marca oficial, aunque ya se utilizaba desde 1941.
Actualmente
se comercializa en más de 200 países y se calcula que cada segundo se consumen
10.450 unidades del producto, nada mal pensando que en sus inicios su inventor
perdió 25 dolares ya que sus ventas fueron de 50 dolares y sus costos de 75
dolares.
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